TUVO QUE VENIR ALGUIEN DE FUERA PARA QUE LAS AUTORIDADES ACTUARAN POR EL CASO DE ROCKY
Resulta lamentable y preocupante que en Coahuila haya tenido que intervenir una persona ajena al estado para que las autoridades reaccionaran ante un caso que desde hace días había indignado a miles de ciudadanos. El caso del perrito Rocky exhibe, una vez más, la lentitud con la que se atienden las denuncias de maltrato animal.
El activista e influencer ambiental Arturo Islas Allende viajó hasta Saltillo para realizar un llamado público y encabezar una manifestación pacífica dirigida al alcalde Javier Díaz, exigiendo justicia para Rocky y una actuación firme de las autoridades. Su presencia dio mayor visibilidad al caso y aumentó la presión social para que se actuara.
Es inevitable preguntarse: ¿por qué tuvo que venir alguien de fuera para que las autoridades hicieran su trabajo? Si la indignación de los ciudadanos de Saltillo ya era evidente desde el primer momento, ¿qué hacía falta para que las instituciones respondieran con rapidez?
Tras la presión social, las autoridades procedieron en contra de Liliana "N", señalada como presunta responsable de arrastrar y atropellar al perro Rocky. Sin embargo, para muchos ciudadanos la actuación llegó tarde y solo después de que el caso alcanzó relevancia nacional.
Arturo Islas es reconocido por su activismo en favor del medio ambiente y la protección animal. A lo largo de su trayectoria ha impulsado acciones que derivaron en la cancelación de proyectos considerados dañinos para el entorno y en la clausura de pozos contaminantes, además de promover constantemente la defensa de los animales.
Hoy, miles de ciudadanos continúan exigiendo que el caso de Rocky no quede impune. Piden una investigación transparente, el esclarecimiento total de los hechos y sanciones ejemplares para quien resulte responsable, con la esperanza de que este caso marque un precedente y que en Coahuila la justicia no dependa de que un personaje de relevancia nacional intervenga para que las autoridades actúen.